El INTA Ushuaia trabaja para el rescate de especies autóctonas. Junto al CADIC avanzan en la primera colección de semillas, con un total de veinte variedades de hortalizas destinadas al consumo y a la producción.
Trabajo de rescate y puesta en valor de especies nativas y criollas
17/03/2017
INTA Y CADIC  

Trabajo de rescate y puesta en valor de especies nativas y criollas

A través de un proyecto especial financiado por el Programa Pro Huerta (INTAMinisterio de Desarrollo Social de la Nación), el INTA Ushuaia trabaja para el rescate de especies autóctonas. Junto al CADIC avanzan en la primera colección de semillas, con un total de veinte variedades de hortalizas destinadas al consumo y a la producción.

 

La iniciativa surge de la necesidad que agregar valor a las especies autóctonas y a la producción en huertas a cielo abierto. Muchas veces se repite la creencia de que “aquí no crece nada” si no es bajo cubierta; sin tener en cuenta que las semillas tienen poca adaptación al ser producidas en otras latitudes y al haber un desconocimiento de la biodiversidad de los cultivos de los primeros pobladores de la isla.

 

Kati Pohjola, técnica y responsable del proyecto, explica que “las semillas que se entregan en los kits del Programa ProHuerta (MDS – INTA) provienen de San Juan, donde el clima es muy diferente al nuestro. Hay algunas especies que se adaptan muy bien, pero otras que no, por ejemplo por las horas luz”.

 

Es por eso que Pohjola y a la Ing. Malvina Fasce, de la Agencia de Extensión Rural Ushuaia, concursaron en la convocatoria del Programa Pro Huerta (MDS-INTA) para proyectos especiales que tiene como objetivo, entre otros, el desarrollo de actividades, obras y adquisición de equipamiento que favorezcan la producción y así potenciar el autoconsumo y venta de excedentes.

 

La propuesta, que fue seleccionada el pasado mes de octubre, se denomina “Rescate y puesta en valor de la especies nativas y criollas locales destinadas a la producción y el consumo” y tiene como tiempo estimado ocho meses de ejecución con un financiamiento de más de treinta mil pesos. El principal objetivo del trabajo es el rescate y la construcción de un registro de especies nativas y criollas cultivadas por antiguos pobladores de Tierra del Fuego.

 

Luego de un proceso de investigación que incluyó una recorrida por diferentes puntos de la isla, entre ellos estancias con huertas rurales de más de 30 años y otras de antiguos pobladores, las técnicas pudieron dar cuenta la heterogeneidad del origen de las semillas y las diferentes formas de producción que se utilizan. Pohjola explicó “hay dos tipos de semillas, las nativas que son las que siempre existieron en esta zona y las criollas, que son de plantas que trajeron los agricultores, pero que al pasar las temporadas se hicieron más fuertes a nuestras condiciones climáticas y por lo tanto son adaptadas”.

 

En el ámbito rural hay cultivos tradicionales con semillas propias que alguna vez fueron traídas desde Chile. Allí se puede encontrar lechuga, papa, ajo, rúcula, repollo, arveja, ciboulete, ruibarbo, zanahoria. En tanto que los antiguos pobladores tenían otras especies que no son tan conocidas. En sus huertas podemos encontrar parsnip o chirivía, kale, apio silvestre, pak choi, tatsoi, nabo dulce y mostaza de la india, todas especies provenientes del norte de Europa, Rusia, Chile y Bolivia.

 

Con estos datos se está confeccionando un registro de las diferentes especies que pueden ser destinadas a consumo en Ushuaia. Esta instancia está en proceso de creación ya que falta recorrer algunas de las huertas rurales de las estancias de Tierra del Fuego, las huertas de antiguos pobladores de las ciudades de Tolhuin y Río Grande y terminar el relevamiento y visitas a las huertas urbanas de Ushuaia.

 

Se realizó la recolección de semillas de varias de las especies encontradas y se creó la primera colección de semillas del INTA AER Ushuaia que cuenta con 20 variedades, número que irá incrementándose a medida que avance la temporada y los procesos de semillado lleguen a su culminación. La técnica extensionista describió que la recolección debe hacerse en el tiempo adecuado y es por eso que este proceso puede extenderse, “luego de la floración de la planta surge la semilla y no se recolecta en cualquier momento, sino que tiene que madurar en ella para que luego sea viable y germine cuando queramos sembrar”, explicó Pohjola.

 

En tanto que en el predio del CADIC-CONICET, en la capital fueguina, se avanzó con otra colección de semillas vivas, el primero en la provincia, que cuenta con 14 variedades creciendo actualmente a la espera de que completen su ciclo de este año y poder recuperar nuevas semillas. Estas especies son: papa, repollo, ruibarbo, kale, tatsoi, mostaza india, ajo, orégano, ciboulette, puerro, zanahoria, arveja, nabo dulce y apio.

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