En la Argentina bajó la cantidad de tarjetas de crédito dado que hay un millón menos con relación al año anterior como resultado de la crisis que afronta el sector por la merma en el consumo, según datos de un informe privado.
En Argentina hay un millón de tarjetas de crédito menos respecto del año pasado
03/11/2019
POR LA CRISIS ECONÓMICA

En Argentina hay un millón de tarjetas de crédito menos respecto del año pasado

El mercado argentino cuenta con un millón de tarjetas de crédito menos respecto de las registradas en 2018 y se perdieron más de un millón de clientes de tarjetas regionales no bancarias activas desde mediados de 2016, según la Cámara de Tarjetas de Crédito y Compra (Atacyc), que atribuye el fenómeno al peso de las regulaciones financieras sobre el sector.

Así lo reveló ayer el director ejecutivo de Atacyc, César Bastien, durante el 27 Congreso Internacional de Tarjetas de Crédito que se realizó en el centro porteño y donde se planteó como eje del debate a la tarjeta de crédito como herramienta de inclusión financiera. Bastien presentó el informe del estado de uso de tarjetas comparado contra 2018, en el que “hoy en Argentina hay un millón menos de plásticos que hace un año, y se perdieron más de un millón de cuentas de tarjetas regionales no bancarias activas desde mediados de 2016”.

“Estos datos grafican la tremenda crisis que atraviesa el sector”, expuso el directivo al analizar que los motivos de este fenómeno se explican por “sucesivas malas regulaciones realizadas desde el Estado, que van desde sobrecarga impositiva hasta exigencias operativas excesivas”. El millón de plásticos menos representa alrededor de un 6% del total de tarjetas activas en el sistema, lo que marca no sólo un cambio de tendencia respecto de lo que venía ocurriendo en los últimos años en el país, sino que va a contramano de lo que sucede en el mundo.

Bastien aclaró que “este fenómeno no está relacionado con la situación macroeconómica del último año y la consecuente recesión y caída del consumo, sino con situaciones propias del sector”.

“Si se compara con el denominado IVA DGI, que es considerado un muy buen indicador macro, se ve cómo año a año la tarjeta venía ganando participación respecto del consumo total porque crecía la relación al IVA, pero hace dos años va retrocediendo”, explicó.

Puesto en cifras, la relación de la participación de la tarjeta de crédito en el consumo estimado resultó entre julio de 2018 y julio de 2019 de un 42,7% en relación al indicador IVA DGI, en tanto que el interanual de 2018 había sido del 44,1% y el de 2017 de 47,1%.

Para Bastien, “cuando los incentivos son negativos, como lo son las regulaciones distorsivas, y llevan a una empresa a perder dinero con su actividad, la reacción natural es achicar el negocio”.

“De esta manera, se restringe la oferta de productos a los segmentos más rentables, y simultáneamente, se tiende a bajar la cantidad de beneficios que se prestan”, expresó.

Entre las medidas tomadas desde el Estado en detrimento de las tarjetas, destaca el informe difundido hoy, se encuentra la ley que regula la tasa de interés máxima “sin tener en cuenta las verdaderas condiciones del mercado”.

También aportó a “la crisis de las tarjetas”, como definieron en el sector, la decisión de 2017 de forzar la reducción artificial de los aranceles a los niveles más bajos de la región, fuera del contexto macroeconómico e impositivo. También se incluyó al Programa Ahora 12, que dispone una tasa bonificada desde el banco emisor para el comerciante. Otro de los puntos cuestionados es la reducción del plazo de pago a comercios a 10 días hábiles a los emisores financieros. Asimismo, se planteó que las tarjetas son “el único medio de pago que administra más de 90 regímenes de recaudación en forma gratuita para el Estado”.

(Télam)

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