En un rápido acto que incluyó el Tedeum en la iglesia Nuestra Señora de la Merced, la gobernadora Fabiana Ríos encabezó el acto central en Ushuaia en el marco del Bicentenario de la Patria. La mandataria ofreció un discurso de poco más de 8 minutos donde evitó definiciones políticas en el plano provincial. Reconoció el trabajo de los grandes hombres de la Patria aunque en lo cotidiano llamó a reconocer “el heroísmo que le supone a una madre darle de comer todos los días a sus hijos, a pesar de las dificultades” como el heroísmo pequeño que supone a cada hombre y a cada mujer en la búsqueda del trabajo, sobreponerse a las dificultades, para seguir cada día intentándolo”. El acto que se desarrolló en el Gimnasio de la Escuela Don Bosco fue rápido debido a que la mandataria debía retornar a Buenos Aires para sumarse a los festejos del Bicentenario por invitación de la Presidencia de la Nación.
En el cumpleaños de la Patria, Ríos pidió tres deseos: “mayor igualdad, mayor solidaridad y mayor justicia
09/01/2012
Acto central por el bicentenario

En el cumpleaños de la Patria, Ríos pidió tres deseos: “mayor igualdad, mayor solidaridad y mayor justicia"

En un rápido acto que incluyó el Tedeum en la iglesia Nuestra Señora de la Merced, la gobernadora Fabiana Ríos encabezó el acto central en Ushuaia en el marco del Bicentenario de la Patria.

Ríos sostuvo en su discurso: “la verdad es que he pensado largamente en el honor que significaba para mi como gobernadora de esta provincia, poder hablar con todos ustedes, poder hablarnos entre todos nosotros, en este bicentenario de la Patria. Poder celebrar juntos este bicentenario de la Patria”.

Más adelante señaló que “probablemente los adultos podamos compartir vivencias y reflexiones en relación a estos 200 años, pero creo que sin dudas lo más importante es lo que le podamos decir a nuestros niños, a nuestros jóvenes, estar aquí mirándonos, escuchándonos y sobre todas las cosas viviendo lo que vamos construyendo los adultos”.

Consideró que “por alguna razón que no se bien cuál es, en nuestra vida personal y en la vida histórica de los pueblos, elegimos los números redondos como una buena oportunidad para hacer síntesis o reflexión; como cuando cumplimos diez. Acumulamos en la vida personal por decenas o por lustros y acumulamos en la vida histórica por siglos, por decenas, por milenios”.

Ríos recordó que “hace apenas algunos años convocábamos a todos a pensar en lo que era el tercer milenio, cuando nos aproximábamos al año 2000 pensábamos cómo había avanzado el mundo en estos primeros dos mil años y cómo pensábamos iba a avanzar en los años subsiguientes. Hoy nos toca reflexionar sobre un proceso histórico de siglos. Doscientos años de Patria que queremos celebrar y que nos permiten mirar al pasado, mirarnos en el presente y pensar en ese futuro para estos abanderados chiquitos, para los abanderados más grandes; y ese mundo, ese pueblo, esa patria que debemos construirles los adultos”.

Dentro de su alocución dijo: “pensaba también que muchas veces es muy difícil entendernos como parte de ese proceso histórico, porque los siglos, salvo raras excepciones, no abordan la vida completa de cada uno de nosotros, y cuán difícil es, para todos nosotros muchas veces entender que los actos heroicos no responden al pasado, que los actos heroicos son una convocatoria permanente y cotidiana para cada uno de nosotros”.

Sin realizar consideraciones políticas “el heroísmo que le supone a una madre darle de comer todos los días a sus hijos, a pesar de las dificultades; desde el heroísmo pequeño que supone a cada hombre y a cada mujer en la búsqueda del trabajo, sobreponerse a las dificultades para seguir cada día intentándolo; el heroísmo que supone, para cada docente, para cada alumno entendernos a pesar de las diferencias. Por el heroísmo que supone a cada profesional de la salud, a cada trabajador de la salud, sobreponerse a lo que falta y hacer con lo que pueden; con el heroísmo que supone vivir todos los días en un mundo y en un país donde nos falta mucho para seguir construyendo lo que fue el ideario de la revolución: un país más justo, un país más equitativo y de un país más derechos”.

En ese sentido señaló que “indudablemente se construyó con todo lo bueno y con todo lo malo de lo que fueron que construyeron historia y de lo que somos los que construimos historia. La historia, no solo la construyen los grandes hombres, en cualquier caso, la grandeza o la pequeñez de nuestros actos será visto por quienes nos sucedan. Creo que la grandeza de la pequeñez de nuestros actos debe estar, fundamentalmente en nuestras conciencias”.

“Y celebrar la Patria significa desde el entendimiento de nuestra historia, que a lo largo  de estos 200 años pasó, con luces y con sombras de un desarrollo colonial al desarrollo de una Nación, de un país, con instituciones, con dificultades, pero sobre todo, con una cuestión que nos atravesó a lo largo de estos dos siglos de vida, que fue el enfrentamiento permanente. Un enfrentamiento que dividió, un enfrentamiento que dejó como saldo la pérdida de muchas vidas humanas, que dejó como saldo una enorme tristeza que nos acompaña desde la típica nostalgia argentina”, destacó.

Precisó en su discurso que “si algo tenemos característicos los argentinos es esa nostalgia y esa melancolía que nos acompaña por una historia atravesada de dolores. Hoy tenemos la posibilidad de transformar esa melancolía en acción transformadora, revolucionaria; pensando en esos héroes de mayo que eran jóvenes”.

Destacó que “una de nuestras alumnas, Evangelina, una alumna de la Escuela Técnica de Ushuaia, hoy está en Buenos Aires invitada con 10 alumnos más de Tierra del Fuego con un ensayo sobre el trol que tuvieron los jóvenes en la revolución de mayo. Que importante que haya salido de aquí, de esta Tierra del Fuego joven, de esta Tierra del Fuego en la que el 50 por ciento de su población es menor a 25 años, una reflexión de estas características. Pensando y tomando una frase inicial de Mariano Moreno, mira desde el bicentenario es decir, estos jóvenes de 1810 se animaron a romper con el yugo colonial y abrir la puerta, como nos decían otros hermanos Latinoamericanos en estos días del desfile de la integración, ustedes abrieron la puerta a la revolución de América Latina. Ustedes los argentinos abrieron la puerta a un proceso histórico que tenía necesariamente una mirada regional y no una mirada local”.

Por último mencionó que “esta joven fueguina, nos interpela también y nos dice a todos los adultos: déjennos lugar para hablar, déjennos lugar para actuar. Pero actúen con corrección y actúen con responsabilidad histórica, porque a ustedes adultos, nosotros, los estamos mirando”. Ríos agregó que “es cierto que los pasos que demos hoy, son los que van a marcar sin dudas el camino de los próximos 200 años. Pero muchos de los que van a caminar en los próximos 200 años no están mirando hoy a nosotros. Estos pequeños hombres, estas pequeñas mujeres que tenemos en estos momentos, este gran honor y esta gran responsabilidad de poder mirar al pasado desde el número redondo del siglo. Desde el número redondo que nos permite pensar en esta fiesta de cumpleaños que nos pertenece a todos, cerrando los ojos y pudiendo como en cualquier cumpleaños, pedir tres deseos: mayor igualdad, mayor solidaridad y mayor justicia para un pueblo que hace mucho que conoce sus sombras y está buscando; para todo el pueblo de la Tierra del Fuego, feliz día de la patria y feliz bicentenario”. 

Tras el acto Ríos retornó a Buenos Aires debido a que tenía que participar de los actos por el Bicentenario invitada por la presidenta de la Nación, indicaron fuentes consultadas en el Gobierno Provincial.           

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