La compañía británica de extracción y exploración de hidrocarburos confirmó que el petróleo “fluye a tasas comerciales”, a pesar que la viabilidad económica del pozo no esta determinada con certeza.
Rockhopper admitió que extrae alto volumen de crudo en Malvinas
09/01/2012
Produce unos 5 mil barriles diarios de petroleo

Rockhopper admitió que extrae alto volumen de crudo en Malvinas

La petrolera británica Rockhopper Exploration anunció ayer en Londres que uno de los pozos (Sea Lion) tendido en aguas de las islas Malvinas “fluye a tasas comerciales”, con un potencial de al menos 5.500 barriles diarios.

El anuncio admite que la evaluación del pozo todavía no determina la viabilidad comercial del petróleo encontrado aunque se trata de un “avance positivo”, señalaron en la compañía.

El informe difundido, que reprodujeron varios medios británicos, la compañía explica que del pozo “fluye una tasa estable de 5.508 barriles diarios, con máximos de 9.036”, pero que ese rinde se anotó sólo durante un período de 48 horas, lo que anticipa que podría llegar a no sostenerse.

Por algo Rockhopper aclaró que aún debe concretar otras perforaciones en esa zona del Mar Argentino cuyos resultados deben estar en línea con el descubrimiento anunciado.

Ese anuncio fue sintomáticamente precedido en días previos por desmesuradas declaraciones del ministro de Defensa, Liam Fox, sobre un posible episodio bélico en las islas. Rockhopper enfatizó ayer que “el resultado tan positivo (del pozo Sea Lion) es otro hito clave en el establecimiento de su comercialidad.

Claro que esa extracción sería, a juicio de casi toda la comunidad internacional, directamente un saqueo por tratarse de aguas incuestionablemente de soberanía argentina, independientemente en qué manos estén las islas Malvinas.

La Conferencia del Mar de Naciones Unidas (1958) estableció como criterio jurídico internacional que en toda disputa entre un Estado continental y otro insular, los derechos siempre se recuestan sobre el primero. Por algo el gerente ejecutivo de Rockhopper, Sam Moody, indicó que ahora habrá nuevas evaluaciones que, quizá, serán más de naturaleza política que estrictamente geológicas.

Gran Bretaña, con increíble desprecio de los habitantes de Malvinas, siempre mantuvo a esas islas bajo un perimido estatus colonial. La apertura del canal de Panamá llevó que el abandono de la navegación por el estrecho de Magallanes sumiera a las islas en las penumbras de la historia.

El informe Shackleton elaborado en 1966, poco después de que Gran Bretaña aceptase a través de la resolución 2.065 de Naciones Unidas que Malvinas era un territorio sujeto a descolonización, destacó que la población del archipiélago no tenía ningún futuro demográfico, cultural ni económico sin una mayor vinculación con el continente.

The Guardian publicó a comienzos del 2010 una nota en la que destacaba que la guerra de 1982 “fue un catastrófico fracaso de la diplomacia” y que la “reconquista militar carecía de títulos legales”.

Las decisiones unilaterales adoptadas en materia de otorgamiento de licencias pesqueras y de exploración petrolera no tienen otra explicación sino es a partir de los dolorosos episodios desencadenados en los 74 días de enfrentamientos mantenidos con la Argentina en 1982. En ese conflicto Gran Bretaña llegó a la desmesura de movilizar una task force que sumó 110 de buques de superficie entre militares y de transporte, con más de 28.000 hombres embarcados.

En ese conflicto Gran Bretaña contabilizó la pérdida del destructor (P-42) “Sheffield”, las fragatas “Antelope”, “Ardent”, “Arrow”, “Brilliant” y “Coventry” cuyo hundimiento fue motivo de una reciente película. Además quedaron fuera de combate las unidades “Argonaut”, “Broadsword” y “Antrim”, mientras que el crucero “Glamorgan” fue impactado por un Exocet lanzado desde tierra en Puerto Argentino.

En los días finales del conflicto, el 8 de junio, fueron hundidos en Bahía Agradable los transportes de desembarco de tropas “Sir Galahad” y “Sir Tristan” y el portacontenedor “Atlantic Conveyor”. También quedaron fuera de combate el “Sir Belvedere” y “Fearless” y “Amazon”. Todas las pérdidas sumaron 31 embarcaciones hundidas y averiadas y 154 aeronaves, entre derribos y accidentes. Todo ello sin mencionar si hubo o no efectivamente daños a los portaaviones “Invencible” y el “Hermes”.

Hasta Nueva Zelanda llegó a remitir dos destructores para ayudar a la Royal Navy en Malvinas. Con todo ese impresionante listado de desastres en la memoria es comprensible que The Guardian haya titulado su nota sobre Malvinas como “Un fastidio costoso para Gran Bretaña”, conflicto cuya contrainvasión tuvo un costo de 1.000 muertos (no reconocidos) y 3.000 millones de libras esterlinas de pérdidas globales.

Cabe recordar que desde 1991 la Argentina desreguló toda su actividad petrolera, sector en el cual hasta febrero último la británica BP en su ex sociedad con Bridas llegó a constituirse en la compañía con mayores logros mineros.

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